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viernes, 23 de mayo de 2014

Las conclusiones de Cicindela campestris: #EEVwifi (quinta y última parte)

Continuación de la cuarta parte.

Y concluyendo

Y del mismo modo que el programa concluye con un minuto y medio de más alarmismo y desinformación para fomentar la tecnofobia y dar bombo a un problema de salud que nada que ver tiene con las radiaciones sino con un efecto psicosomático de tipo hipocondríaco, yo también voy a concluir.

En primer lugar, con una crítica final. ¿No os habéis dado cuenta que La Dos de Televisión Española, un canal público que todos nosotros pagamos con nuestros impuestos, ha realizado un reportaje alarmista y desinformativo sin consultar ni siquiera a un solo experto científico serio? No creo que hubiera sido difícil que nuestros amigos de la Cicindela campestris (que es un ejemplo de escarabajo de color verde) hubiera llamado a algún físico, algún médico o algún biólogo serio para que les explicara algo tan sencillo como la diferencia entre ondas ionizantes y ondas no ionizantes. 

Para que entendáis lo que quiero decir os dejo el acceso al capítulo «las ondas del mal» de la serie Escépticos. Un programa realizado con calidad, y que cumple esos requisitos que acabo de mencionar: es imparcial, muestra las dos caras de la moneda, y expone con rigor científico la realidad tal y como la ciencia la conoce.
Dementores. Representación del
miedo puro. (Harry Potter)

Y en segundo y último lugar voy a concluir esta larga serie de artículos con una reflexión.

La gran población humana es desgraciadamente muy influenciable. Sobre todo de cara al miedo. Muchos organismos sociales se han aprovechado de ello a lo largo de la historia. Las religiones nos convencen de que hagamos lo que ellas dicen y si aceptamos la evolución somos pecadores y nos amenazan con un castigo eterno (y eso es mucho tiempo). Encontramos personas que rechazan las vacunas porque unos pocos afirman que sus hijos van a sufrir problemas de salud si reciben esas vacunas. Hay quienes te venden el oro y el moro alegando que la medicina de verdad no funciona o que las grandes empresas son las que crean las enfermedades, y así vemos crecer la homeopatía, la acupuntura o el reiki. Nos dicen que los muertos pueden aun tener conciencia, y nos tranquilizan de nuestros miedos a la muerte vendiéndonos una falsa comunicación vanal con nuestros seres queridos fallecidos, o nos leen nuestro futuro con promesas vacías y ambigüedades. Nos encontramos con grandes movimientos de personas que rechazan el avance biotecnológico de la transgénesis infundiendo miedo en los demás, y promulgando las maravillas milagrosas de «lo natural» Y muchas asociaciones y organismos nos intentan convencer de que las nuevas tecnologías de la comunicación son la causa de muchos de los problemas de salud de hoy.

Y muchos de ellos (aunque afortunadamente no todos) aprovechan para vendernos remedios de mentira, que en realidad no sirven para nada. En este artículo hemos visto el aparato ese que reconvertía las ondas malignas del móvil a bluetooth, pero en muchos otros casos nos venden pastillas de azúcar para curar el catarro, o sesiones de acupuntura laser para dejar de fumar. 

Para defendernos de todos esos engaños, de toda esa «cultura del miedo» tenemos una herramienta. Una herramienta que es a la vez, la única fuente conocida de explicaciones verificables de la realidad. Se llama método científico.

Gracias al método científico hemos llegado donde estamos nosotros.

Ninguna religión ha hecho que pongamos un pie en la Luna ni ha colocado satélites en órbita —algunas personas que han logrado eso eran religiosas, pero ninguna de ellas lo consiguió empleando la religión—. Ningun antivacunas ha eliminado la viruela de la faz de la tierra. Ningun homeópata ha conseguido un antibiótico nunca. Ningun acupuntor ha conseguido doblar la esperanza de vida en menos de 150 años. Ningun vidente, tarotista ni astrólogo ha conseguido predecir con éxito y precisión la llegada de tormentas, la próxima visita del cometa Halley ni el próximo eclipse solar. Ningun antitransgénicos ha conseguido una variedad de trigo que pueda ser consumida sin riesgo por personas celíacas. Y ningún tecnófobo antiantenas ha conseguido comunicarse con éxito no solo entre dos puntos diametrales del planeta Tierra, sino también con un robot colocado en Marte. 

Me parece algo importante para pensar.

Agradecimientos a @qmph_es, que me informó de esto y me dio pie a la publicación, y a todos los tuiteros que siguieron y comentaron mi retransmisión twittera en vivo. Y un saludo para los chicos de PECCEM. Sin vosotros, esto no habría sido tan divertido.

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