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lunes, 20 de julio de 2015

Respondiendo a un creacionista

Hace unas semanas tuve una discusión con un creacionista vía twitter y cómo no, el debate giraba en torno a las evidencias disponibles para la evolución que el susodicho en cuestión se negaba a reconocer.

El caso es que tras un tiempo sin recibir ninguna notificación suya, hará una semana me envió seis imágenes en las que intenta refutar (muy a duras penas) los argumentos y documentos que le había presentado durante la conversación.
Esta es la primera de todas las imágenes, toda una joya de desinformación científica y argumentos distorsionados. Yo mismo os relataré a continuación todos los errores que presenta ahorrándoos así la molestia de tener que leer el incoherente documento de escasos signos de puntuación y en el que las líneas parecen fusionarse en una amalgama de falta de ortografía y conceptos inventados. Y siento ser tan duro pero se me ha agotado la paciencia.

"Los casos en los que a las hormigas les crecen las patas, del mosquito Culex molestus, de los lobos que se convierten en perros (...) a los que los evolucionistas llaman evolución, no son tal; como mucho, se puede denominar mutación beneficiosa".
En primer lugar, no comprendes el significado del concepto "Evolución". Por evolución entendemos el mero cambio en la frecuencia de los alelos de una población. Si un solo gen cambia su frecuencia en dicha población por simple deriva genética, se trata de evolución.
La malinterpretación del concepto "evolución" es algo tan habitual entre creacionistas que han terminado por demonizar el término ignorando su verdadero significado. Pero el colmo, dicho sea de paso, es que luego proclamen aceptar la existencia de microevolución.

Señores creacionistas, por si no han caído en la cuenta, el término microevolución se escribe así porque incorpora un proceso evolutivo. Lo que verdaderamente rechazáis son los cambios evolutivos grandes que han resultado de la acumulación de sucesivas mutaciones a lo largo de las generaciones. Estos cambios suelen recogerse bajo la denominación de macroevolución y comprende la aparición de nuevas especies a partir de otras o de nuevos órganos y otros cambios morfológicos importantes, por ejemplo.

"Ni la hormiga ni el mosquito ni el lobo han evolucionado a otra cosa que no sea otra hormiga, otro mosquito u otro cánido".
¡Ah! Pero han evolucionado, ¿no?
Bajo tu premisa de que no existe evolución y teniendo en cuenta que la especiación es un ejemplo de evolución, para defender tu declaración debes considerar a todos los mosquitos como organismos de la misma especie al igual que todas las hormigas. Y esto es rotundamente descabellado ya que en la actualidad se han identificado más de 10.000 especies de hormigas y más de 3.000 de mosquitos. Pero peor aún sería aceptar que también todos los cánidos son de la misma especie. Canidae es una familia de mamíferos que también recoge varias especies distintas (Canis lupus, Canis aureus, Vulpes vulpes, etc.). ¿Puede alguien realmente considerar a los lobos y a los zorros de la misma especie?

"Debo manifestar mi discrepancia con la malversación dialéctica que hacen los científicos"
"Se podría hablar de que no hay evolución ascendente, de que solo hay evolución horizontal o estancamiento o evolución descendente o retroevolución"
¿Evolución ascendente, descendente y horizontal? Lo siento, pero esos términos no se emplean en biología. No es que los científicos malversen la dialéctica sino que ya existen otros conceptos para aludir al fundamento de los cambios evolutivos: mutaciones beneficiosas, perjudiciales y neutras. Así que quien realmente está pervirtiendo el lenguaje con la invención de nuevos conceptos innecesarios y además, erróneos, eres tú.
¿Y por qué erróneos? Porque los términos "ascendente" y "descendente" no tienen ningún sentido. Al emplearlos, pareciera que los organismos siguen un trayecto evolutivo específico por el que avanzan o retroceden, y no es el caso.
La evolución "va en una sola dirección: hacia adelante" (Ley de Dollo). Las especies no ascienden ni descienden hacia ninguna parte. De esta manera, el aumento de la complejidad de una especie no supone un ascenso a un estadio superior y una disminución de la complejidad respecto a sus antepasados (como en el caso de los pentastómidos) no implica necesariamente el descenso o retroceso a una etapa anterior o nivel inferior. Así, independientemente de que el cambio evolutivo suponga un aumento o descenso de complejidad, lo que realmente importa es la ventaja adaptativa que aporta y que viene considerada en los conceptos de mutación que he nombrado anteriormente.
Por tanto, el criterio sobre el que subyacen ambos calificativos (ascendente y descendente) no es correcto y no deben emplearse en biología.

¿Retroevolución? No lo creo

"Estos términos (...) no los acepta la comunidad científica, que hace un reduccionismo semántico malintencionado para evitar que se utilicen determinados términos molestos para sus oídos"

Ese supuesto "reduccionismo semántico" de la ciencia no existe. Los significados de los términos
científicos son los que son y no van a cambiar o reemplazarse por otros porque un creacionista que no comprende cómo funciona la evolución quiera reinterpretar la ciencia como le dé la gana. De todas formas te agradezco el intento de colar un argumento conspiranoico para defender la absurda creencia de que todos los investigadores evitan emplear una determinada terminología, es muy divertido.

"Los nazis (en relación a los científicos) también
fueron unos expertos en semántica llamando "reagrupamiento amigable" a los exterminios en masa"
Vaya. La comparación con los nazis no podía faltar.
Me ofende que se utilice con tanta parsimonia un ejemplo como ese con el único motivo de desprestigiar la reputación de la ciencia. Te lo voy a dejar claro en pocas palabras: servirse del sufrimiento de las víctimas del fascismo para criticar algo tan tangente como es la terminología científica es una falta de respeto hacia todas las víctimas.

"Dices que los términos científicos que se deben usar son: mutaciones beneficiosas, neutras o perjudiciales, dando por supuesto que una mutación beneficiosa supone evolución"
Las mutaciones (todas, sean del tipo que sean) son el motor de la evolución. Una mutación perjudicial que tras sucesivas generaciones aumenta su frecuencia en una población también es evolución. Y resulta gracioso que tan solo consideres evolución lo que tú entiendes por "evolución ascendente" porque... si por el contrario, no consideras evolución a lo que tú llamas "evolución horizontal o descendente", ¿por qué diantres ambos conceptos contienen el término evolución?

"¿Me puedes decir alguna mutación observada que haya introducido información genética nueva para que se pueda hablar de evolución?"
Claro, con mucho gusto. El experimento de Richard Lenski es un buen ejemplo: una cepa de E. coli desarrolla varias duplicaciones y mutaciones que habilitaron la nueva función de transporte y metabolización del citrato en condiciones anaeróbicas.

"Lo de los perros que evolucionan horizontalmente o descendentemente de los lobos..."
Contemplas la posibilidad de que el perro proceda del lobo pero no que haya evolución. ¿Hablas en serio? Comenzamos a aplicar selección artificial en lobos hace unos 35.000 - 40.000 años y mira las virguerías que hemos hecho a través de la domesticación. Si esto no es evolución, que venga Dios y lo vea.


"La domesticación del perro no se puede explicar sin la existencia de una inteligencia superior llamada Homo sapiens"
¿Inteligencia superior? Ser más inteligente no es un requisito para influir en el proceso evolutivo de otra especie.
Por tanto, no es correcto hablar de una inteligencia superior sino de "un ser con la capacidad de hacer evolucionar a otros seres". Y en este contexto, los seres humanos no somos los únicos capaces de hacerlo. Miles de especies interactúan unas con otras influenciándose mutuamente en el proceso evolutivo. Los casos de simbiosis en animales son una buena prueba. Por ejemplo, las hormigas influyen en la evolución de los pulgones aportando cuidados y protección a cambio de alimento.

Y volviendo a la domesticación del lobo, nuestros antepasados tan solo ejercieron una presión selectiva sobre aquellos ejemplares con unos determinados atributos acelerando, de esta forma, un proceso de evolución que ha desembocado en la amplia gama de razas que encontramos en la actualidad. ¿Dónde está el problema? Por di lo desconocías, las presiones selectivas no solo las crea el hombre sino que también se dan de manera natural.
Y por último, si intentas insinuar que es imposible que se dé evolución sin la intervención de una "voluntad", también te equivocas porque la evolución también sucede en la naturaleza sin la participación de una voluntad, aunque a un ritmo mucho más lento que aplicando selección artificial.
Y aquí va un ejemplo donde se ve clara evolución en muy poco tiempo y sin intervención del ser humano: en 1971, una especie de lagarto (Podarcis sicula) fue introducida por científicos en una isla donde sería sometida a distintas presiones selectivas a las que originalmente estaba adaptada la especie. Aquellas presiones selectivas, principalmente la fuente de alimento, provocaron importantes cambios morfológicos en la población tales como una cabeza de mayor tamaño y distinta forma e incluso el desarrollo de una nueva estructura, unas válvulas cecales que ralentizan el paso de los alimentos en el intestino.

"En el artículo (uno sobre especiación en plantas), se habla de especiación, no de evolución"
Decir que un fenómeno de especiación no demuestra evolución es el colmo de la ignorancia. Solo te voy a decir una cosa: para que pueda crearse una especie a partir de otra (especiación) necesariamente tiene que haber evolución. Que haya evolución es un requisito previo para la especiación.

"(...) no pueden probar la teoría de la evolución, entiendo esta como que toda la vida existente hoy día se originó a partir de elementos inorgánicos"
Una vez más demuestras que no conoces el tema que tratas. El eje central de la teoría de la evolución es la idea de que todos los seres vivos de la Tierra proceden de un antepasado común. Es decir, el estudio del origen de la vida a partir de materia inerte (orgánica, por cierto, y no inorgánica) no es abordado por la teoría de la evolución, sino por otras. Para conocer esas otras teorías basta con buscar abiogénesis en Wikipedia.

Resulta tan tedioso responder a toda esta incoherencia que me voy a tomar un tiempo hasta volver con el siguiente post. Cuando me dejen de sangrar los ojos.

martes, 14 de julio de 2015

Refutando la Programación Neurolingüística (PNL) 2ª Parte


¿Cuáles son las técnicas empleadas en Programación Neurolingüística?

El patrón de visualización

Este método consiste en la visualización mental de una situación o persona y manipularla mentalmente según las instrucciones que le da un programador neurolingüístico. Desde la PNL se sostiene que a partir de la manipulación de la imagen mental se puede modificar la percepción que tenemos de ese momento o de esa persona (×) Así, este método se puede utilizar para eliminar la percepción traumática de un evento o el dolor que supone la pérdida de un ser querido. También se sostiene que la propia recreación imaginativa de una actuación en una tarea ayuda, realmente, a mejorar nuestra habilidad para desenvolvernos en dicha tarea en la vida real.
Por supuesto, la PNL no nos muestra estudios que avalen la eficacia terapéutica de tal técnica ni tampoco explica cómo es posible que la simple manipulación mental de imágenes sea capaz de predisponer a una persona a desarrollar sus habilidades.
Y aunque es cierto que pensar en cómo nos debemos desenvolver en una situación antes de involucrarnos en ella puede resultar eficaz (porque nos ayuda a crear expectativas, considerar hipotéticas situaciones y planear nuestra conducta de forma deliberada) no necesitamos que nos lo diga la PNL. Esto ya lo sabíamos por sentido común.

El modelado

Se trata de una de las más populares. Consiste en identificar las “estrategias internas” (signifique lo que signifique) de una persona con éxito y aprender a utilizarlas. De esta manera, se pretende reproducir o imitar las habilidades de esta persona (×)
Recordemos que según la PNL: “Si alguien es capaz de hacerlo, cualquiera puede aprender a hacerlo”. Es decir, no importan los límites de tus aptitudes, lo único que nos separa de poner en práctica las habilidades viso-espaciales y motoras de Novak Djokovic y de acceder al nivel de profundidad de Magnus Carlsen son las técnicas de la PNL. Tú estableces tus propios límites.

Evidentemente, argumentar acerca de lo absurdo que este planteamiento supone es innecesario porque como todo el mundo conoce, o debería saber, que no todos hemos venido a este mundo disponiendo de las mismas predisposiciones (genéticas o constitucionales) para afrontar con igual rendimiento cualquier tipo de tarea sino al contrario: las diferencias individuales en nuestra ejecución son la regla y no la excepción.

El anclaje

Se define como la asociación automática entre un estímulo y una respuesta emocional. Hasta aquí, podemos asegurar que este fenómeno es posible. Un ejemplo de ello son las fobias, que se pueden adquirir por condicionamiento. Es decir, cuando la aparición de un estímulo neutro se asocia con otro que elicita la emoción de miedo, el primero adquiere la capacidad de evocarla. (Un ejemplo de cómo la respuesta de miedo puede asociarse a un estímulo inicialmente neutro por contingencia con otro estímulo puede verse en el famoso experimento de Watson con el pequeño Albert).

Sin embargo, desde la PNL se vuelve dar un paso extremo sosteniendo que es asequible generar cualquier respuesta emocional de manera estereotipada a partir de despreciables claves estimulares utilizando el pensamiento. Por ejemplo: si queremos evitar estar tristes podemos visualizar mentalmente una situación en la que nos encontramos felices al tiempo que nos pellizcamos la mano (estímulo neutro). Según las predicciones de la PNL, la repetición de esta asociación entre pellizco y sentimiento de felicidad provocaría la aparición automática de dicha emoción cada vez que nos pellizcásemos.


El rapport

Consiste en influir en la conducta de nuestro interlocutor a través de la nuestra propia. Por ejemplo, si nos encontramos ante una persona alterada, debemos mantener una respiración relajada ya que la PNL considera que dos personas que interactúan se influyen recíprocamente y tienden a sintonizar su comportamiento.

El mirroring

Se trata de una técnica que consiste en imitar las conductas de tu interlocutor para conseguir un mejor impacto en él, es decir, se fundamenta en la sospecha de que realizar los mismos movimientos o mantener la misma postura de la persona con la que estamos hablando hará que le caigamos mejor.


Debo reconocer que la hipótesis es atractiva e incluso puede resultar plausible, pero no he encontrado ninguna referencia para avalar tal afirmación.

No voy a extenderme más en la exposición de ridículas premisas y técnicas defendidas por esta absurda pseudociencia, aunque hay que reconocer que algunas tienen una base que puede considerarse plausible e incluso correcta. Y este es el verdadero peligro de la PNL: fundamentar sus absurdos postulados sobre conceptos o información bien establecidos en ciencia para crear la sensación de verosimilitud.
Tan solo, y como guinda, voy a dejar caer que la Programación Neurolingüística suele hacer mención a otros términos como la hipnosis, la consciencia, el “subconsciente”, la “esencia”, el ser interno, la física cuántica, el holismo y un largo etcétera de jerga de dudosa consideración científica (al menos en la forma en que es interpretada por los gurús de esta disciplina) que también es encontrada en un amplio espectro de otras pseudociencias.

Estudios científicos sobre la PNL

La programación neurolingüística fue sometida a investigación durante la década  de los 80. Entonces, no se consiguió demostrar ni la veracidad de sus axiomas ni la efectividad de sus métodos en el contexto clínico por lo que la ciencia se olvidó de ella. Esta es la razón por la que actualmente apenas existen estudios sobre la PNL. De hecho, tan escasa es su relevancia para la ciencia que una última revisión (Sturt et al. 2012) solo pudo considerar 10 artículos y por supuesto, dicha revisión concluyó que la eficacia de los métodos de la PNL son muy limitados por lo que no existe evidencia empírica por la que se la deba considerar útil en psicoterapia.

A continuación muestro una compilación de declaraciones de investigadores sobre la PNL (la siguiente información ha sido obtenida de aquí):

Sharpley (1984): “Los resultados sugieren que hay una limitada evidencia respecto a los sistemas sensoriales representacionales en PNL y mucha información que soporta lo contrario.”
Sharpley (1987): “Los datos aportados por la investigación no son compatibles con ninguno de los principios básicos de la PNL”.
Druckman et al. (1988): “La PNL se basa en desfasadas metáforas acerca del funcionamiento del cerebro y está adherida a numerosos errores”.
Von Bergen en et al. (1997): “En relación al entendimiento de la neurología y la percepción, la PNL está equivocada”.
Gareth R. D. (2009): “Tras tres décadas, continua sin haber base teórica creíble para la PNL”.
Witkowski (2010): "Mi análisis conduce indudablemente a la afirmación de que la PNL es basura pseudocientífica, que debe ser eliminada para siempre”.

Conclusiones

En resumen, los adeptos de la PNL defienden que esta disciplina dispone de una serie de técnicas (no científicamente probadas) que permiten autorrealizarnos en el ámbito laboral, académico y personal y nos cuentan, como hacen otros muchos charlatanes en el mundo de la pseudopsicología, que estas buscan la clave del éxito, de la salud y del bienestar general.

Para ser honestos, ni siquiera el término Programación Neurolingüística es correcto puesto que no se ofrece ni una mísera prueba o explicación de cómo se produce la supuesta modificación del sustrato neuronal. Podemos presumir, pues, que dicho término fue escogido deliberadamente para disfrazarse de ciencia y parecerse a la Neurolingüística, disciplina con la que al comienzo advertíamos que no debe ser confundida. Esta artimaña tiene, de hecho, un nombre: psychobabble (inglés).

Algunas de las razones por las que este tipo de terapias recibe tan buena recepción entre la gente es porque son relativamente sencillas de comprender, tan solo requieren una formación académica superficial y porque prometen lograr resultados exitosos en muy poco tiempo. Y el problema de esto es que estas falsas promesas acaban calando en quienes creen que pueden dar algo más  de sí mismos y no saben cómo o quienes se encuentran insatisfechos con su propio autoconcepto y que por la gran demanda de libros de autoayuda no parecen ser pocos.

Una vez dada a conocer toda la información que nos permite llegar a la anterior conclusión, no resulta de extrañar que la PNL haya sido descrita por sus propios creadores como magia terapéutica (Pág. 6).

Referencias científicas:

Bibliografía recomendada:
http://skepdic.com/neurolin.html (Buen resumen de por qué la PNL es pseudociencia)

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sábado, 11 de julio de 2015

Refutando la Programación Neurolingüística (PNL) 1ª Parte

La Programación Neurolingüística o todo lo que necesitas saber para alcanzar el éxito.

El enunciado con el que encabezo este artículo habla por sí mismo. De todas maneras, comparto de primera mano lo que persigue la PNL según una de las muchas webs donde se ofertan cursos para su aprendizaje:
“La PNL es una formación integral que cubre todo lo que necesitas saber para alcanzar el éxito (y ayudar a otros a tenerlo) en cualquier área de la vida: en los negocios, en las relaciones de pareja, en las carreras universitarias…” [1]


Habéis entendido bien, la Programación Neurolingüística recoge un conjunto de métodos y técnicas destinados a ser aplicados en la vida cotidiana con el objetivo de mejorarnos a nosotros mismos en prácticamente cualquier aspecto de la vida. Desde esta perspectiva, tus aptitudes no suponen una limitación para alcanzar el éxito que deseas porque, en palabras de los mismos creadores de la PNL: “Si alguien es capaz de hacerlo, cualquiera puede aprender a hacerlo”.

Pero la PNL no abarca tan solo un conjunto de métodos enfocados a potenciar el desarrollo personal sino que también se considera una forma de aplicar psicoterapia para tratar una amplia gama de problemas de naturaleza muy distinta: desde fobias o depresión hasta alergias e incluso gripe común. [2]

¿Cuál es el origen de esta disciplina?

El origen de la PNL se lo debemos a un lingüista y un psicólogo (J. Grinder y R. Bandler, respectivamente), a quienes se les ocurrió en la década de los 70 (coincidiendo con el movimiento New Age que supuso el inicio de un gran número de otras pseudoterapias y movimientos centrados en el desarrollo personal) la utópica idea de que el cerebro se puede reprogramar. Concretamente, elaboraron una teoría en la que, basándose en una relación entre neurología y lingüística, se propone que la interacción entre ambas puede utilizarse para programar la mente y la conducta. Desde este punto de vista, el cerebro es un ordenador que viene sin instrucciones y que podemos programar a nuestro antojo aplicando las técnicas de PNL.

Pero, ¿en qué consiste concretamente la Programación Neurolingüística?

Quizás esta sea la pregunta más difícil de contestar por la sencilla razón de que la PNL no es descrita de forma consensuada. Esta ambigüedad probablemente se la debamos a la incapacidad de la disciplina para establecerse como ciencia formal, desembocando en una diversificación teórica entre sus distintos adeptos, quienes acaban defendiendo unos principios y rechazando otros. Sin embargo, todos confluyen en una serie de axiomas que se erigen como los pilares sobre los que se fundamenta la PNL.
Los más importantes son los siguientes:

El mapa no es el territorio

Esta metáfora viene a decir que la imagen que obtenemos de la realidad es una representación subjetiva de ella, algo que sabemos que es cierto porque la manera en que evaluamos una misma situación puede diferir enormemente de una persona a otra. Es decir, la forma en que percibimos la realidad es inherente a nuestra capacidad atencional y su evaluación depende de las motivaciones, emociones y sistema de creencias que sesgan el procesamiento de la información. Sin embargo, la PNL dramatiza este hecho y asegura que no es posible el conocimiento objetivo del mundo exterior y que cada uno de nosotros crea una realidad personal y subjetiva.



Esta hipótesis, por motivos obvios, es fácilmente falsada porque de ser aceptarla sería completamente imposible el desarrollo científico que busca en los fenómenos naturales regularidades objetivas.

El sistema de representación sensorial

Según la PNL, la representación interna de cada persona (su concepción de la realidad) depende de la modalidad sensorial predominante que emplea para percibir y relacionarse con su entorno. De esta manera, existen personas con unas características inherentes a un sistema de representación sensorial concreta que influye en su forma de pensar y por tanto, de actuar.

Los programadores neurolingüísticos disponen de varias maneras de identificar estas predisposiciones. Por ejemplo, las personas que mantienen una preferencia sensorial con el sistema visual tienden a decir: “veo lo que quieres decir” o “tengo memoria fotográfica”; mientras que los que la tienen por el auditivo optan por: “me suena lo que dices” y los del kinestésico: “tus  palabras me han llegado al corazón” o “me he quitado un peso enorme de encima”.

Sin embargo, la PNL no se limita a inferir la supuesta preferencia sensorial arraigada en cada uno de nosotros analizando nuestro vocabulario sino que ha establecido una amplia gama de disposiciones o conductas a partir de las que se puede identificar. A continuación muestro en la tabla una compilación de conductas que la relaciona con cada modalidad.


¿Y esto para qué sirve?

Desde la perspectiva del desarrollo personal, la PNL propone que hay personas que perciben mejor el mundo a través de las señales relacionadas con el sentido de la vista mientras que otras lo hacen a través de las del olfato y del tacto. De esta manera, la idea es que si focalizamos la atención en la experiencia de nuestra modalidad sensorial preferente nuestra capacidad para comprender a los demás y valorar las situaciones será mucho mejor. También se argumenta que la comunicación será más eficaz si interactuamos utilizando palabras, posturas, gestualizaciones e incluso movimientos oculares propias de la modalidad sensorial del receptor con la intención de adaptar nuestro discurso a sus preferencias y resultar más persuasivos o convincentes.

Esta es la principal razón por la que la PNL se ha erigido en el mundo de los negocios como una técnica empresarial de liderazgo y de marketing enfocada a influenciar a los consumidores. [3] Sin embargo, no he sido capaz de encontrar un solo artículo científico que plantee estudiar algo así.

Por otra parte, desde el punto de vista terapéutico, “las palabras que usamos reflejan la percepción interna e inconsciente de nuestros problemas. Si estas palabras y percepciones son inadecuadas y las seguimos utilizando, los problemas persistirán”. Por tanto, el trabajo del programador neurolingüístico será el de adecuar el lenguaje y enfocar la percepción del paciente a su sistema de representación sensorial preferente. [4] En este caso, tampoco hay evidencia empírica disponible que asegure que nuestro vocabulario influya inconscientemente en nuestro estado efectivo y tampoco existe, siquiera, una teoría neurológica que pretenda dar credibilidad a la creencia de que modificar nuestra habla tiene el poder de “reprogramar” nuestro cerebro.

El estudio del comportamiento y la personalidad según la PNL

Los adeptos de la PNL también confían en la posibilidad de leer los pensamientos, averiguar los estados de ánimo y sonsacar la personalidad de las personas a través del análisis de su expresión corporal. De alguna manera, podríamos considerar al programador neurolingüístico como un psicografólogo que en vez de analizar los trazos de escritura, lo que estudia son la postura, los gestos, el lenguaje y en definitiva, cualquier acto manifiesto que presuntamente delate las características intrínsecas del emisor. Por ejemplo, la forma en que una persona se toca la nariz durante una conversación podría significar que le apestan las ideas de su interlocutor o el cruzamiento de los brazos, que se ha puesto a la defensiva.
Tampoco he encontrado referencias que acrediten tales afirmaciones.

Lo que esconden los movimientos oculares

Según la PNL, la dirección u orientación de los ojos tiene un sentido. No es lo mismo mantener la vista alzada que gacha ni tampoco dirigirla a una u otra dirección.
Desde la PNL se defiende que si mientras hablamos con alguien levantamos la mirada y la dirigimos hacia la derecha, estamos creando nueva información o mintiendo; y por el contrario, si esta apunta hacia arriba y a la izquierda, estamos recuperando información de nuestra memoria. Esta hipótesis ha sido rechazada en numerosas ocasiones (Weisman et al. 2012).




También  se ha rechazado la creencia de que los mismos movimientos oculares reflejen distintos tipos de procesamiento de la información (Burke et al. 2003).

Hasta aquí hemos visto que el basamento sobre el que se fundamenta la PNL es acientífico o, como poco, no se sostiene sobre ningún tipo de evidencia empírica. En una próxima entrada continuaré explicando los mecanismos o métodos empleados en programación neurolingüística y lo absurdo que resultan desde una prespectiva científica.
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jueves, 2 de julio de 2015

Comunicado de prensa de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico y Círculo Escéptico sobre la deplorable muerte de un niño por difteria

Curiosa Biología se suscribe y se une al comunicado conjunto realizado por ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico y el Círculo Escéptico, el cual se copia íntegramente a continuación.

Por favor, por el bien de todos, basta de pseudociencias médicas. La salud es lo más importante de nuestra vida, no la arriesguemos por tonterías.

Desde ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico y Círculo Escéptico queremos expresar nuestro pesar por el fallecimiento del niño de seis años enfermo de difteria, pero también debemos hacer una llamada a la reflexión.
ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico y Círculo Escéptico, junto con otras entidades y con el trabajo desinteresado de muchos divulgadores, han multiplicado sus esfuerzos para hacer llegar a la sociedad información sobre los peligros de las pseudociencias o las terapias sin base científica, pero la muerte de un niño a causa de una enfermedad que podría haber evitado si hubiese sido vacunado demuestra que nuestro esfuerzo no es suficiente. Los poderes públicos no pueden seguir mirando hacia otro lado ante la propaganda de grupos antivacunas o de vendedores de terapias ineficaces y hasta peligrosas. Las instituciones educativas deben negarse a ofrecer cursos o jornadas pseudocientíficas, que solo sirven para dar a esos mensajes una apariencia de respetabilidad que no merecen. Y los medios de comunicación tienen que reflexionar sobre su responsabilidad: la excusa de la equidistancia no debe servir para poner la charlatanería a la misma altura que la información científica y rigurosa; no es veraz, no es ético y, como se ha puesto de manifiesto hoy, puede tener consecuencias mortales. 
La muerte de un niño es siempre un drama familiar, pero en este caso también es el síntoma de un grave problema social. Intentemos remediarlo entre todos.

Por favor.
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lunes, 22 de junio de 2015

Biotecnología en favor del medio ambiente — #MitosTransgénicos

Este artículo se realiza en el contexto del evento de divulgación OnLine #MitosTransgénicos promovido por @BIOTECH_SI.

De entre los aspirantes a Torquemada que fomentan, tanto de forma pasiva como activa, la dispersión de miedos respecto a todo lo que esté relacionado con la biotecnología y la transgénesis, no son pocos los que afirman sin despeinarse que «la biotecnología jamás podrá contribuir al cuidado del medio ambiente».

Aseguran que los organismos transgénicos, que incorrectamente igualan a organismos genéticamente modificados, son perjudiciales para el medio natural, a pesar de que, si hablamos de cultivos, nunca se ha demostrado que la agricultura de organismos transgénicos tenga diferencias significativas en cuanto a impacto ambiental se refiere respecto a la agricultura de organismos isogénicos.

Sin embargo obvian —no sé si de forma accidental o deliberada— que la biotecnología no solo se emplea para el desarrollo de cultivos más productivos y eficientes o para crear alimentos enriquecidos con determinados nutrientes como el arroz dorado, o que sean aptos para determinados colectivos como el trigo sin gluten. Hay un campo en que se vienen desarrollando organismos transgénicos que los antitransgénicos siempre olvidan.

El campo de la biorremediación.

La biorremediación, de forma resumida, es el empleo de seres vivos, sean microorganismos, sean hongos, plantas o algas, o productos derivados de los mismos, que son capaces de degradar o, al menos, retirar del medio compuestos químicos que provocan desequilibrios en el medio ambiente, ya sea en el suelo, en los sedimentos, en el fango o en el mar. Es decir. Productos contaminantes.

De este modo, hay tres formas de biorremediación: la fitorremediacion —que emplea algas, hongos o plantas—, la remodelación microbiana —que se beneficia de microorganismos— y la degradación enzimática —que emplea enzimas obtenidas de los seres vivos—.

El tipo que más me interesa para este artículo es la fitorremediación, concretamente empleando plantas. Aunque es el método más lento de los tres, también es el que permite una actuación en grandes superficies a bajo coste, y las plantas tienen una mayor capacidad de penetración en el suelo que los microorganismos.

Desastre de Alnazcóllar de 1998; entre
sus muchos tipos de residuos había
una importante cantidad de mercurio.
Por supuesto, encontrar en el medio natural una planta concreta que ayude a combatir un problema ambiental específico, como puede ser, por ejemplo, un vertido de mercurio procedente de un accidente industrial, es una labor muy complicada; prácticamente imposible.

Sin embargo, y por continuar con el ejemplo, conocemos unas bacterias muy elegantes, como las pertenecientes al género Streptomyces, que son capaces de sintetizar una enzima llamada mercurio (II) reductasa, que hace exactamente eso, obtener el altísimamente tóxico mercurio orgánico de los vertidos y reducirlo en una forma muy poco tóxica, y además volátil, que difunde a la atmósfera.

Esta enzima es producida por un gen que llamamos merA. Y no es el único que entra en juego en actuaciones metabólicas del mercurio. También están merB, que codifica para la organomercurial liasa, que se encarga de separar las formas orgánicas de mercurio, en ion de mercurio y el radical orgánico; merG y merE están implicados en el transporte del mercurio al interior de la célula; merC y merF codifican proteínas de unión a la membrana; etcétera.

Todo esto es muy interesante, pero son genes que aparecen en bacterias. No conocemos ninguna planta que sea eficaz en este aspecto. ¿Por qué no diseñarla?
Arabidopsis thaliana, el héroe de esta película.

Arabidopsis thaliana es una de las plantas favoritas de los expertos en genética. Fue una de las primeras plantas de que dispusimos del genoma completo, y con una de las primeras en que se empezó a experimentar en biotecnología. Crece fácilmente, se extiende con eficacia y tiene pocas exigencias en lo que a requisitos ambientales se refiere. Es por todo ello que ha sido muchas veces la planta elegida para realizar este tipo de experimentos.

Y en muchas ocasiones con éxito.

Las primeras formas transgénicas de A.thaliana destinadas a biorremediación incorporaron el gen merB. Era muy eficiente en la absorción de formas de mercurio, pero las plantas morían intoxicadas al poco tiempo, por no estar preparadas para eliminar ese mercurio.

Nuevas plantas transgénicas con los genes merA y merB, y resultaron tener una tolerancia al mercurio hasta 50 veces superior a las plantas control, y una enorme eficacia a la hora de absorber derivados de mercurio del ambiente y fitovolatilizarlos, es decir, reducirlos a la forma volátil poco tóxica y difundirlo a la atmósfera.

Pero claro. ¿Hasta qué punto es seguro permitir que el mercurio se volatilice y se libere a la atmósfera? Es cierto que en su forma volátil el mercurio es mucho menos tóxico, pero siempre existe el riesgo de que vuelva a precipitar y contamine nuevas regiones. Además, eso de respirar mercurio, aunque es preferible a tenerlo en el suelo durante décadas, no pone muy contenta a la opinión pública.

Para solucionar ese problema se pensó que debía haber algún método para que las plantas acumularan el mercurio en sus tejidos, pero sin intoxicarse por ello. Aunque después volvieron con A.thaliana, inicialmente en este nuevo desafío se trabajó en la producción de nuevas variedades de plantas transgénicas, en esta ocasión, con otra planta que también presenta facilidades para ser reproducida y que es enormemente plástica. Nicotiana tabacum. El tabaco.
Nicotiana tabacum, el segundo héroe del día.

Desde un punto de vista técnico se produjeron plantas de tabaco con tres genes bacterianos: los dos ya conocidos merB y merT, y también uno nuevo el gen ppK, que codifica para la enzima polifosfato-kinasa.

A nivel práctico, esto se tradujo en el resultado de unas plantas que eran capaces de obtener las formas de mercurio del ambiente, transportarlo a la parte aérea de la planta (tallo y hojas) y acumularlo quelado en un complejo mercurio-polifosfato.

 Esto genera un par de ventajas adicionales respecto al método de volatilización.

La primera es que permite retener el mercurio en un lugar controlado (el interior de las plantas), en vez de volatilizarse a la atmósfera, sin que la planta se intoxique por ello.

La segunda ventaja es que siempre existe la posibilidad de recolectar las plantas y, mediante su incineración controlada, y obtener de nuevo el mercurio atrapado en sus células para poder reutilizarlo.

 Son plantas que fomentan el reciclaje.

En base a estos antecedentes, resulta evidente que las plantas transgénicas podrían reducir el riesgo causado por la presencia de mercurio en el ambiente; y no solo de mercurio, sino de muchos otros tipos de productos contaminantes. En este caso tan solo se ha planteado un ejemplo concreto. Se podría hablar de cadmio, de aluminio, de plomo o de muchos otros metales pesados, o incluso del uso de algas transgénicas en la lucha contra las mareas negras.

Obviando la realidad.
¿Ignorancia accidental o desinformación deliberada?
No debería ser difícil para el lector imaginar el potencial de la biotecnología en este tema de la biorremediación. Lo que me queda a mi por preguntarme, es lo siguiente. ¿Cuál será la opinión de esas organizaciones que dicen ser ecologistas pero que de forma dogmática y contra todo argumento científico se posicionan en contra del uso de organismos transgénicos, saber que aquello de lo que ellos reniegan puede ser la solución más eficaz para muchos de los mayores y más graves problemas de contaminación ambiental?
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jueves, 21 de mayo de 2015

Yo de política no hablo

Yo de política no hablo. Los que me conocen saben muy bien que es un tema de conversación que generalmente suelo eludir y sobre el cual, cuando aporto opinión alguna, suele ser no solo de forma anecdótica sino además, meramente crítica.

No me gusta hablar de política por dos motivos que se encuentran estrechamente interconectados.

El primero es que mi formación y mi información sobre el tema suele estar muy limitado; no me fío de prácticamente ningún medio de comunicación en este aspecto —porque casi todos cojean—, y mi opinión personal suele construirse a partir de una fiabilidad meramente estimativa, obviamente subjetiva, y por tanto, dificilmente defendible por el sistema argumentativo que suelo emplear yo —que es un sistema basado en la evidencia empírica objetiva—. Esto hace que, en cualquier debate o conversación sobre política que se pueda tener conmigo, mi contrincante tenga las de ganar: no estoy acostumbrado a defender una postura de la que no dispongo de evidencias claras que la secunden.

El segundo motivo, muy relacionado con la última parte del motivo anterior, es que las conversaciones sobre política, tal y como me dice la experiencia, solo tienen dos finales. El final "bueno" suele darse cuando todo el mundo opina igual respecto a un determinado tema político, punto en el cual los interpelantes se enaltecen los unos a los otros y se enorgullecen de lo acertado de su opinión —pese a ser, generalmente, solo eso, una opinión—. En el otro extremo se encuentra el final feo, en el cual, dos o mas partes de los desatientes exhiben ideas diferentes o contrarias respecto a un determinado aspecto de la conversación en cuestión. Al no existir en este campo un espectro objetivo basado en la evidencia —o de existir, ser prácticamente inalcanzable—, no hay forma racional de alcanzar un acuerdo cuando esta situación sucede, de modo que la conclusión habitual suele ser una desazón que, al menos para mi, es muy desagradable. No me gustan las conversaciones que no llegan a ninguna parte.

Como bien decía Carl Sagan: «En la ciencia suele ocurrir que un científico diga: "es un buen argumento, yo estaba equivocado", cambie de opinión y desde ese momento no se vuelva a mencionar la antigua posición. Realmente pasa. Aunque no lo frecuentemente que debería, ya que los científicos son humanos y el cambio es a veces doloroso. Pero ocurre cada día. No recuerdo la última vez que algo así pasó en política o religión.»

Es por ello que yo no hablo de política.

Pero hay cosas que me llaman la atención, y que si bien entra el tema político, es en realidad un aspecto tangente —es decir, que mantiene el contacto en un solo punto—. Y es el amplio mundo de las pseudociencias, abordado desde la perspectiva política.

Dentro de unos días serán las elecciones municipales y autonómicas aquí en España. Si llegas tarde a leer este artículo, seguramente ya hayan sucedido. O tal vez estás leyendo esto el mismo día que vas a ir a votar. En cualquiera de los casos, no pretendo ni hacer una predicción, ni hacer publicidad ni generar apoyo a ninguna de las opciones políticas.

Solo quiero dar cuenta de ciertos matices que aparecen en algunos programas políticos, y que demuestran, si los responsables opinan de verdad tal y como está escrito, una profunda ignorancia científica, y si opinan de forma distinta pero aún así lo ponen en sus programas, una clara intención de ganar el voto por parte de los partidarios o creyentes de ese tipo de charlatanerías, acudiendo, por tanto, a la ignorancia del votante.

Mi amigo Isidoro Martínez ya mostró hace días en Twitter que determinados temarios de los libros de texto de ciertas editoriales están fomentando, en una asignatura que supuestamente va de «cultura científica», una serie de afirmaciones pseudocientíficas más propias del adoctrinamiento que de la enseñanza de verdad. Pero no voy a hablar de esto.

Así como determinados partidos no optan —ni dan la intención siquiera de optar— por una auténtica separación iglesia—estado, tan necesaria si se pretende conseguir una verdadera libertad religiosa en un país hipotéticamente confesional —que en mi opinión, más le valdría dejarse de medias tintas y optar por una auténtica laicidad—. Así incluso vimos hace meses como el nuevo currículo de la asignatura de religión hacia que el Boletín Oficial del Estado pasase a ser denominado de forma socarrona por no pocas personas como la Biblia Oficial del Estado, al proponer cosas como que los niños, para poder aprobar, deben «reconocer con asombro» la existencia de un dios en particular y que el mundo fue creado por ése, o que los niños no pueden alcanzar la felicidad por si mismos si no es con la ayuda de esa deidad en cuestión. Pero tampoco es de esto de lo que he venido a hablar.

No quiero hablar de promesas electorales. No quiero hablar de quienes son mejores o peores. No quiero hablar de quienes opino que se merecen más o menos votos. No.

Quiero hablar de lo que sé. De lo que controlo. De lo que tengo datos.

Quiero hablar de pseudociencias.

Hay alguien que se ha leído todos los programas de cuatro de las fuerzas políticas que se presentan a las elecciones del próximo día 24. Alejandro Briones nos regala esta tabla, en la cual ha analizado con detalle cada uno de los programas políticos autonómicos de algunos de los partidos políticos, desde la perspectiva en la que quiero mostrar.

Propongo un supuesto, en base a los datos de que disponemos, ni más ni menos.

Imagínense que soy un votante de ideología de izquierdas —ya que dos de los partidos analizados por Alejandro son las dos grandes fuerzas de la izquierda, Podemos e Izquierda Unida—, y trazar la comparación por un lado con una fuerza de las, digamos, dominantes —PSOE— y con un "control positivo" que será Equo —no lo digo yo, lo dijo el propio Alejandro en un tuit—.

Ahora imagínense que, como se le oye a mucha gente, estuviese, digamos, desencantado con los dos partidos mayoritarios y quisiera un cambio. Parece que mis opciones de voto siguiendo los criterios —votar a izquierdas y rechazar al PP y al PSOE— se ven reducidos.

Nos metemos en harina.

De entre los partidos que Alejandro ha analizado, tres de los cuatro mencionados tienen proclamas o medidas abiertamente en contra de los avances en biotecnología, incluido el partido liderado por el conocido científico Echenique, quien ya dejó clara su postura al respecto. Obviamente, Equo, el control positivo, está incluido. Pero desafortunadamente, el único que se ha librado es aquel al que no  queremos.

De entre los partidos analizados, exactamente los mismos —y aunque en una proporción ligeramente inferior, en todos los casos en más de la mitad del territorio— lanzan propuestas en contra de la que llaman "contaminación electromagnética", concepto que en realidad, expresa una idea acerca de algo que no existe. De nuevo, el único partido que queda libre de estas absurdas medidas es el que hemos descartado por razones políticas, en el supuesto de hace tres párrafos.

Y no solo eso. Además, los mismos partidos —esta vez con una tasa muy inferior en todos los casos, pero así y todo existentes— se exhibe un fomento de pseudociencias relacionadas con la salud y la sanidad.

En su apoyo a los cultivos ecológicos no se libra ninguno de los cuatro partidos estudiados. Si bien esto no me parece del todo negativo, en realidad exhibe una ignorancia respecto a lo que en realidad significa esta técnica tan rimbombante y de tan desafortunado (y erróneo) nombre —que incluye el uso de la homeopatía para el cuidado de las plantas, ojo—.

Como yo tengo una ideología más próxima a la izquierda —siempre dentro del supuesto del que he hablado—, me encuentro con un problema. No quiero votar a "los de siempre", pero eso me fuerza a votar a alguno de esos partidos que exhiben abiertamente aspectos pseudocientíficos, incluso anticientíficos.

Yo no quiero que me gobierne un corrupto, un caradura ni un aprovechado.

Pero tampoco quiero que me gobierne alguien que quiere que España se convierta en un "país libre de transgénicos" —la cual, por cierto, es una desafortunada traducción literal de una expresión inglesa—. No quiero que me gobierne un partido que tiene y/o fomenta una tecnofobia y un miedo a la ciencia tan abigarrado.

¿Y si fuera un votante de derechas? No dispongo de los datos porque, por un lado, en la vida real no lo soy, y porque, por otro lado, el que ha realizado este análisis solo lo ha hecho en base a los datos de esos partidos.

Estaría bien ver la misma tabla en respecto a los partidos de derechas, si bien es cierto que no estaríamos hablando de cultivos ecológicos, antitransgenicos y contaminación electromagnética, sino más bien hablaríamos de instauración de aspectos religiosos en la vida cotidiana, sanitaria y educacional, negacionismo del cambio climático, etc.

Hay algo que me dice que aparecerían, y no pocos.

Y ahora, yo me pregunto. ¿Cuándo habrá algún partido que se base en la racionalidad y en una cultura científica basada en la evidencia para generar sus programas al respecto?

En Twitter algunos ya han bromeado con crear un partido de izquierda que destaque por ser racional, que no se deje llevar por tendencias abiertamente pseudocientíficas. Que no acepte charlatanismos y que rechace los movimientos anticientíficos de forma sistemática.

Me pregunto si eso sería posible.

Porque entonces ya no me daría tanto miedo hablar de política.
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jueves, 14 de mayo de 2015

Porque #YoTambiénComoSinMiedo

En ocasiones, cuando se realiza un nuevo descubrimiento, o avanza el nivel tecnológico en un determinado campo, o, en general, se produce un progreso científico, aparecen sectores de la sociedad que se oponen, subrepticia o abiertamente, a dicho progreso.

En ocasiones esos detractores del progreso tienen buenos motivos para serlo, pero generalmente los motivos son, o bien por ignorancia del avance en sí o de sus significados e implicaciones, o bien por motivos puramente ideológicos, y casi en ningún caso responden a motivos sólidos desde una perspectiva eminentemente científica.

En ocasiones esos detractores intentan racionalizar su ideología —o hacer que aparente ser racional— manipulando la realidad para que se acomode a sus propias disposiciones, ya sea deformando directa o indirectamente los resultados, mintiendo, tergiversando o reinterpretando ad hoc las evidencias científicas para que se amolden a sus irracionales creencias.

En ocasiones estas técnicas resultan ser inútiles y terminan imponiendo su perspectiva anticientífica atacando abiertamente a este científico o a aquel grupo de investigación, los que en realidad únicamente están sosteniendo una postura empírica, científica, e incluso llegan al extremo de amenazar al investigador correspondiente por el único motivo y culpa de querer divulgar la realidad demostrada y hacer llegar el conocimiento científico a la sociedad. Algo que tanta falta hace.

Todos conocemos la historia de Galileo y de sus problemillas con el tribunal de la "santa" inquisición. Sin embargo, de lo que estoy escribiendo ahora no es de historia, sino de una anécdota que ha sucedido hace escasos días. Sí. En pleno siglo XXI.

Bien.

Imaginad que en un determinado momento de la historia, la humanidad inventa una nueva tecnología.

Una tecnología que, en realidad, no es más que una copia mucho más precisa y exacta de un proceso que, al fin y al cabo, sucede normalmente en la naturaleza.

Una tecnología que permite, según cómo la emplees, hacer que un celiaco pueda comer trigo sin sufrir ningun tipo de problema.

Arroz dorado. Fuente
Una tecnología que nos puede proporcionar una variedad de arroz que aporte una dosis importante de ß-caroteno, algo realmente útil en lugares donde el arroz es la base de la alimentación y el acceso y la disponibilidad de alimentos ricos en esta vitamina son muy limitados, siendo en estos lugares la deficiencia de vitamina A un problema de salud pública.

Una tecnología que favorezca que los diabéticos puedan inocularse a diario y sin ningún tipo de problema ni riesgo la insulina humana, sin tener que recurrir a insulinas de animales, y sin que ningún ser humano tenga que donar plasma previamente. Ídem con otros tipos de productos relacionados con la salud.

Una tecnología que nos permite crear cultivos que sean resistentes a determinadas plagas, algunas tan peligrosas como los gorgojos, sin tener que emplear para ello pesticidas, ya que es la propia planta la que produce una molécula que es altamente específica, es decir, que sólo afecta a los gorgojos, en el ejemplo, y que además implica un menor impacto para el medio ambiente, ya que tan sólo los gorgojos que se intenten alimentar de la planta se van a ver afectados por el plaguicida.

Una tecnología que nos proporciona un algodón de fibras extraordinariamente resistentes, algo que puede servir desde para la fabricación de prendas de mejor calidad, hasta la producción de los billetes de euro.

Una tecnología que nos permite producir plantas, o bacterias, que literalmente se coman determinados contaminantes, como el petróleo o los residuos industriales presentes en vertidos tóxicos accidentales, mediante una técnica que hemos denominado biorremediación.

Una tecnología que nos proporciona plantas extraordinariamente resistentes a condiciones ambientales extremas, como la sequía, el estrés salino, las enfermedades, las inundaciones, el calor o el frío extremos, etc., mejorando así la productividad.

Tomate púrpura, preventivo de
ciertos tipos de cáncer. Fuente.
Una tecnología que nos permite crear un tomate que combate el cáncer.

Una tecnología que facilita el uso de terapias génicas.

Una tecnología que nos permite atacar a determinadas enfermedades, como la malaria o el dengue, directamente a la raíz del problema.

Una tecnología que nos permite producir más en menos tiempo, como el caso de este salmón.

Una tecnología que nos puede proporcionar un método de vacunación sencillo y efectivo: a través de la alimentación.

Una tecnología que, en definitiva, tiene tantas posibles ventajas que su potencial de beneficios difícil de imaginar.

Por supuesto, al igual que cualquier otra tecnología o avance, no es ni bueno ni malo per se, sino que depende de cómo se utilice. Pero buscar prohibir esta tecnología porque hubiera gente que la empleara de forma incorrecta —algo que quienes lo afirman, deberían demostrar—, tiene tanto sentido como prohibir los coches porque hay gente que atropella a otra gente, prohibir los aviones porque algunas personas los utilizan para cometer atentados terroristas, o prohibir los ordenadores porque hay hackers que los emplean para llenarse la cuenta bancaria.

Pero para eso existen sistemas de seguridad.

Los detractores de esta tecnología aducen a riesgos de la salud o medioambientales, enarbolando estudios falsos, para, ad hoc, poder justificarlo de una forma que aparente ser científica, aunque no lo sea. Así, nos insisten por ejemplo en el famoso artículo de Seralini, que fue demostrado como fraudulento hace ya tiempo.

Sin embargo, los productos de esta tecnología deben superar unos controles tan estrictos en torno a la seguridad tanto sanitaria como ambiental, que muchos de los alimentos tradicionales nunca podrían llegar ni siquiera a plantearse superarlos. Además, las evidencias empíricas indican que tal riesgo sanitario en realidad no existe. Y que los daños medioambientales generalmente no tienen diferencias significativas con respecto a los sistemas tradicionales, y cuando si existen diferencias, como en el caso de los ejemplos de biorremediación, son siempre a mejor.

Inventan historias sobre grandes monopolios, patentes, registros y privatización de la agricultura, de la alimentación, etc, usando términos como "agronegocio" o aduciendo siempre a algunas de las grandes empresas —generalmente centrándose en una sola, olvidando que hay unas cuantas en realidad—, y toda persona que se encuentra a favor de la tecnología en cuestión es etiquetada inmediatamente como empleado a sueldo de esa empresa.

Pero, en realidad, eso pertenece a un debate distinto que poco tiene que ver en realidad con los beneficios o perjuicios de la tecnología en sí, sino que tiene más relación con el sistema político, económico y/o social. Es como si para justificar lo bueno o lo malo de la informática hablamos del oligopolio del sector por parte de Microsoft y Apple.

Se pueden criticar las empresas sin tener que estar en contra de la tecnología, y se puede criticar la tecnología sin entrar en temas de empresas.

Pero ahora imaginen que un grupo de personas, de esos detractores ideológicos, ataca abiertamente a un científico por sostener una posición meramente divulgativa y que está fundamentada en una profunda y sólida base científica, basada en la evidencia empírica.

Imaginen que llegan al extremo de las agresiones y las amenazas. Agresiones, sí. Y también amenazas. Amenazas de diversa índole, sobre todo por redes sociales, contra el investigador, que solo quiere divulgar la verdad. Sí. Una tradición medieval llevada a cabo con tecnología del mundo 2.0. Amenazas, y también acoso. Podéis ver capturas de pantalla al final del artículo.

El rol de Galileo Galilei está hoy ocupado por el investigador y divulgador valenciano, J.M. Mulet, autor de Comer sin miedo y Medicina sin engaños. En el papel del tribunal de la santa inquisición tenemos a un grupo de fanáticos cuasi-religiosos que ha conseguido, a través de amenazas de todo tipo, que Mulet no haya podido realizar adecuadamente la presentación de uno de sus libros en una Universidad argentina. Y Torquemada ahora se llama Sofia Gatica.


No puedo sino declarar la vergüenza ajena que siento por ese tipo de gentuza.

Otros blogs han hablado de lo mismo. Me parece interesante mencionarlos aquí, para que quede constancia.

Y ahora...

Un video de la no-presentación de Comer sin miedo en la Universidad de Córdoba (Argentina).

Y a continuación, capturas de pantalla varias, para que os hagáis una idea de dónde está el nivel, y para vergüenza de sus autores —no me molesto en pixelar nombres ni imágenes, pues todas estas publicaciones fueron realizadas con una programación de privacidad de Facebook "en público"— o en cuentas de twitter sin "candado".




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