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miércoles, 4 de abril de 2012

Fitoterapia escéptica

Bien. Hace meses tuve una serie de discusiones con un lector de este blog, sobre lo científica o pseudocientífica que es la fitoterapia.

Yo soy científico. Y soy escéptico. De modo que voy a exponer, desde el punto de vista escéptico y científico, lo que se puede denominar fitoterapia, y de este modo comprobar hasta qué punto es ciencia o pseudociencia. Y no voy a emitir juicio alguno al respecto, hasta que no alcance una conclusión clara sobre el tema.

Definiciones de Fitoterapia

Para empezar deberemos realizar una pregunta básica. Toda buena investigación comienza con una pregunta. Allá va. ¿Qué es la fitoterapia?
No voy a poner ninguna definición de libros o páginas que traten sobre fitoterapia para mantener la imparcialidad.
El Diccionario médico-biológico, histórico y etimológico de la Universidad de Salamanca define la fitoterapia como:
f. (Terapéutica) Tratamiento de las enfermedades mediante plantas o sustancias vegetales.
Misma definición que utiliza el Glosario Médico del Dr. Hernán Lorenzo. El diccionario médico de la empresa de Seguros Broker, la define de forma similar, como:
Terapéutica por las plantas o sustancias vegetales.
Por otro lado, el Diccionario Médico de la Clínica Universitaria de Navarra, dice que la Fitoterapia es:
f. Medicina alternativa (v.) que pretende la curación de las enfermedades exclusivamente por medio de las plantas. Se encuentra muy ligada a la mentalidad contemporánea de rechazo a lo tecnificado o lo artificial.
La Asociación Escéptica de Chile define la fitoterapia como:
… el uso extractivo de plantas medicinales, o sus derivados con fines terapéuticos, para prevención o tratamiento de patologías
Bien. Una definición más. En este caso, de la Enciclopedia L15 de Plaza&Janés.
f. Empleo de las plantas para tratar o prevenir las enfermedades. Desempeño un papel importante en la medicina oficial y popular hasta la tercera década del s.XX, en que en los países industrializados aparecieron en el merado los grandes grupos de medicamentos utilizados en la actualidad, a raíz del desarrollo de la química orgánica de síntesis y la fitoquímica. Aunque relegada a grupos minoritarios, el conocimiento de las propiedades medicinales de numerosas plantas se ha ampliado de forma notoria gracias a los modernos métodos de investigación, dejando de ser una ciencia intuitiva. Se apoya básicamente en tres ciencias: botánica, farmacognosia y farmacología.
Han aparecido algunos términos interesantes. Todos sabemos lo que es la farmacología y la botánica; la farmacognosia es:
f. Ciencia aplicada que estudia las materias primas naturales de procedencia animal y vegetal que pueden ser utilizadas en terapéutica; cataloga las plantas medicinales clasificándolas según sus principios activos o criterios taxonómicos; estudia las drogas vegetales, ocupándose también del cultivo, recolección, conservación y comercio de las plantas medicinales.
Bien. Tenemos mucho material aquí. Pero podemos deducir de todo esto, eliminando las partes de las definiciones que intentan inclinar la balanza hacia un lado u otro, que la fitoterapia es la técnica (veremos si es una técnica científica o pseudocientífica a continuación) que pretende utilizar las plantas que llama medicinales y sus extractos como fuente de principios activos, y por consiguiente, como materia prima de fármacos, para el tratamiento o la prevención de enfermedades.

Y la pregunta inmediata. Una vez hemos definido la fitoterapia… ¿funciona? ¿Es ciencia, o pseudociencia?

Es decir. ¿Podemos utilizar las plantas "medicinales" como fuente de fármacos?
Vamos a dar el siguiente paso.

Voy a poner dos ejemplos directos, y luego, resumiré la generalidad.

La fitoterapia: ¿Ciencia o pseudociencia?

La fitoterapia aplicada al Sauce Blanco.
El sauce blanco, Salix alba. Es una planta que, en la corteza de las ramas jóvenes, presenta aproximadamente un 0,5% de salicilina. Si recogemos de la naturaleza 100 gramos de corteza de sauce, realizamos una extracción, y acetilamos el ácido salicílico obtenido  –la acetilación es una reacción química relativamente sencilla–, obtendremos aproximadamente 500mg de ácido acetil-salicílico. Solo necesitamos cuantificar correctamente esa extracción –cuantificar significa comprobar exactamente cual es la cantidad de principio activo presente–. Felix Hoffmann en 1897 consiguió con éxito por primera vez ese proceso, y de ahí surgió el fitofármaco más famoso y extendido por todo el mundo: la aspirina. Si bien, es cierto que hoy en día se utilizan moléculas de síntesis puramente química, el origen de este fármaco es precisamente ese. El sauce.
Es decir. Estamos extrayendo un principio activo presente en una planta, lo estamos tratando, lo estamos cuantificando, y lo estamos preparando para su presentación como un medicamento, que de hecho, funciona. Usamos, de este modo, la fitoterapia.
Ahora, habría que realizar una serie de análisis clínicos para comprobar si el ácido acetil-salicílico obtenido de este modo a partir de la corteza de sauce tiene o no efectos medicinales. ¿Realmente queréis que cuelgue análisis clínicos que demuestren la efectividad de la Aspirina?

La fitoterapia aplicada a un moho.
En 1928, un científico escocés llamado A. Fleming –que se haría famoso después precisamente por este descubrimiento– halló, por un error de esterilidad, que las bacterias que él mismo cultivaba morían en presencia del hongo Penicillium chrysogenum. Mediante una serie de complejas técnicas se consiguió extraer y aislar una molécula –la penicilina– que demostró ser el primer antibiótico. Desde entonces se han descubierto muchos más antibióticos, tanto en la naturaleza, como a partir de moléculas artificiales. Pero todas esas investigaciones nacieron a partir de la extracción de un principio activo, en este caso, presente en un hongo, y su posterior cuantificación y preparación. Eso también es fitoterapia.

Mentha sp.; de ella se extrae el mentol.
©Á. Bayón.
¿Habéis oído hablar alguna vez de la Vicodina? ¿Digitalina? ¿Cafeína? ¿Colquicina? ¿Escopolamina? ¿Pilocarpina? ¿Estricnina? ¿Timol? ¿Taxol? ¿Mentol?…Todos estos son medicamentos. Todos ellos tienen cientos, algunos de ellos, miles de estudios clínicos en doble ciego, con revisiones en cantidad suficiente como para demostrar de forma fiel, que funcionan. Cada uno a su modo. Muchos de ellos incluso se comercializan en forma de fármacos con nombre comercial.

A partir de este punto, la postura científica de cara a la fitoterapia empieza a quedar clara, ¿verdad?

De hecho, hay varios (bastantes) medicamentos que se encuentran en la lista de medicamentos esenciales de la OMS, que tienen un origen vegetal (es decir, que aunque se fabriquen por síntesis, es una molécula vegetal) o bien se fabrican directamente a partir de los extractos vegetales. Algunos de ellos son, por ejemplo, la Efedrina (aislado a partir de Ephedra distachya), Atropina (de extracción directa a partir de Atropa belladona), Morfina y Codeína (de extracción directa a partir de Papaver somniferum), Quinina (aislado a partir de Cinchona sp.), el Ácido Acetil-Salicílico que ya hemos visto y un largo etcétera.

Todos esos medicamentos citados funcionan como tales. Son verdaderos medicamentos que han superado todos los análisis clínicos. Se utilizan en medicina. En la medicina de verdad. En la medicina que funciona. Muchos de los medicamentos de esa lista proceden de moléculas de origen vegetal; de principios activos presentes en plantas, y algunos se obtienen, de forma directa o indirecta, de plantas.

Los motivos por los cuales algunos medicamentos se obtienen de forma directa de las plantas que los fabrican y no son fabricados por síntesis suelen ser:
a) la molécula es demasiado compleja como para fabricarla en un laboratorio.
b) la ruta metabólica es demasiado compleja y su fabricación sería mucho más cara que su extracción a partir de las plantas, o la extracción es más cómoda que la fabricación.
c) se desconoce (de momento) cual es la ruta metabólica, y por tanto, no puede ser replicada en un laboratorio.
Para todos esos casos, el proceso que se sigue es el siguiente.

  1. cultivo de la planta
  2. recolección de la droga vegetal –la zona de la planta que presenta el principio activo–
  3. extracción del principio activo
  4. cuantificación del principio activo en el extracto
  5. modificación o reacciones químicas convenientes –si son necesarias–
  6. preparación y presentación del medicamento
Lo que de este modo se obtiene, se denomina fitofármaco. Y es un fármaco utilizado en la medicina. Este es el método habitual en fitoterapia.

De modo que ante la pregunta inicial: ¿Podemos usar las plantas medicinales como fuente de fármacos? La respuesta es un claro y rotundo SI.

Con lo cual, estamos ante un dato importante. La fitoterapia es una ciencia. Forma parte de la medicina, tanto como forma parte de la medicina la farmacología o la cirugía. Y hablo de medicina de verdad, recordemos aquella frase de Tim Minchin…
By definition –I begin–, alternative medicine –I continue– has ether not been prove to work, or been prove not to work. Do you know how to call alternative medicine that have been probe to work? Medicine!
Por definición –comienzo–, la medicina alternativa –continúo– o bien no ha sido probado que funcione, o bien ha sido probado que no funciona. ¿Sabes cómo se llama una medicina alternativa que ha probado que funciona? ¡Medicina!
A diario se utiliza en medicina medicamentos sintetizados u obtenidos mediante la técnica fitoterapéutica, es decir, medicamentos de origen vegetal. A diario se utiliza la fitoterapia en medicina. Cuando se administra Morfina a un enfermo se está usando la fitoterapia. Cuando un enfermo se medica con aspirina, está usando la fitoterapia. De hecho, si observamos el origen de la medicina como ciencia, nos encontramos con plantas allá donde mires. No solo la fitoterapia es parte de la medicina, sino que cuando nació la ciencia médica, y durante muchos años, hasta prácticamente la segunda mitad del s.XX, la única fuente de obtención de medicamentos eran las plantas.


Lo que la fitoterapia es y no es



A modo de conclusiones de lo expuesto anteriormente, quiero dejar clara una cosa. Soy escéptico. Muy escéptico. Una persona escéptica, de base, duda de lo que le están diciendo. Duda de todo. Como dijo Carl Sagan, «La primera gran virtud del hombre fue la duda, y el primer gran defecto la fe». Y busca comprobar que lo que le están diciendo es cierto.

Yo, como escéptico, antes de defender una postura o rechazarla, prefiero informarme sobre ella. Sobre fitoterapia me he informado mucho. Tanto me he informado, que actualmente me encuentro realizando una tesis doctoral sobre varios grupos de plantas que presentan principios farmacológicamente activos. Y sigo dudando sobre si cada una de las plantas con las que me encuentro tienen o no capacidad medicinal.

Digitalis purpurea. ©Á. Bayón
Cuando se defiende la fitoterapia, no se está defendiendo ningún tipo de gilipollez como que los limones son mejores que la quimioterapia. Cuando se defiende la fitoterapia, no se están defendiendo pseudociencias como la homeopatía. Cuando se defiende la fitoterapia no se está basando ningún argumento en la falsa premisa de que «lo natural es bueno»: la dedalera, Digitalis purpurea, es natural, y desde luego, si no se administra de una forma absolutamente controlada, no tiene nada de bueno; salvo que consideres morirte como algo bueno, claro.
Me parece importante recalcar que no debe ser confundida la fitoterapia –que como hemos visto, es la terapia médica que utiliza plantas medicinales como fuente de fármacos– con la herbolaria, una técnica paramédica que no realiza extracciones ni cuantificaciones, ni administra los fármacos de un modo controlado, y mucho menos, con la homeopatía, que es la pseudociencia por excelencia que se encarga de administrar agua y azúcar con supuestas capacidades memorísticas mágicas.
En resumen.
La fitoterapia NO es homeopatía.
La fitoterapia NO es consumir plantas medicinales de forma directa (salvo raras excepciones).
La fitoterapia NO tiene componentes místicos de ningún tipo.
La fitoterapia NO está libre de riesgos. Lo natural  no tiene por qué ser bueno. Los productos obtenidos mediante el método fitoterapéutico SON medicamentos, y deben ser tratados como tales.
Los medicamentos de origen vegetal, como los de síntesis química, deben ser prescritos o vigilados por un médico.
"Me tomo una infusión" NO es fitoterapia. 
Es muy desagradable tener que lidiar contra magufos y supersticiosos que se vuelven ciegos a las evidencias científicas y defienden la homeopatía –por ejemplo– y que, en el momento en que les demuestras que sus remedios no sirven para nada, te atacan preguntándote: «¿Pero tú no crees en ningún remedio natural?».
Aunque más terrible es aún luchar contra supuestos escépticos de boquilla, que hablan más de lo que saben y creen saber que la fitoterapia es una de esas –mal llamadas– medicinas alternativas, en su profunda ignorancia sobre la medicina, la medicina de verdad, la que funciona, y sobre que el nacimiento y el origen de ésta se encuentra precisamente en el uso de plantas. Si crees ser escéptico, no te cierres a las evidencias científicas. Ilústrate sobre los descubrimientos científicos. Analiza la historia de la medicina. Observa el proceso de fabricación de los medicamentos modernos, su origen, y su efectividad. Y luego habla de lo que sabes. Olvida lo que crees, pues la fe no cabe en los asuntos de la ciencia.

Yo os invito a que no creáis nada de lo que os he dicho. No os lo creáis. Comprobadlo vosotros mismos. Leed. Informaos. Culturizaos por vosotros mismos. Comenzad por una duda y desde ahí, investigad, hasta llegar a la conclusión. Hacéos a vosotros mismos las preguntas y buscad las respuestas. Utilizad la cabeza. Sed escépticos.

Para más información...

A continuación, por si es de vuestro interés, dejaré un artículo –procedente de un círculo escéptico sudamericano– que habla de los peligros del uso incorrecto e indebido de plantas con principios farmacológicamente activos. El artículo me resultó bastante interesante, y bastante fiel; podéis leerlo aquí. Quiero destacar de él las siguientes citas:
«Los principios activos de muchas plantas eran utilizados por culturas antiguas para curar distintas dolencias. Los medicamentos derivan de las plantas, pero el gran logro de la industria farmacéutica ha sido contar con métodos para medir la dosificación de los principios activos. Con las hierbas eso no ocurre: en diez hojas de la misma planta el principio activo no será nunca el mismo. (…)  
Ginkgo biloba. ©Á. Bayón. 
Si alguien tiene una patología, toma medicación y agrega hierbas corre el riesgo de sumar principios activos que resultan peligrosos. Si, tanto el gingko biloba como el ginseng poseen sustancias llamadas flavonoides, que actúan como antiagregadores plaquetarios, es decir, anticoagulantes. Luego de tomar anticoagulantes durante muchos meses puede ser riesgoso agregar esas hierbas» 
Dr. Alejandro Raúl Usandizaga. Toxicólogo.
Y yo pregunto. Si una planta no puede funcionar como medicamento –tal y como dicen los negacionistas de la fitoterapia–, ¿cómo es posible que interaccione con medicamentos?


Otro artículo, más breve. Y también os remito al artículo antes citado, de la Asociación Escéptica de Chile.

5 contribuciones:

Itizhor dijo...

Magnífico trabajo Vary, en serio, SU-BLI-ME. ""Me tomo una infusión" NO es fitoterapia"; esto me ha matado xD. Excelente párrafo el de "sé escéptico". Por cierto, ¿cómo escribes las comillas? Porque no creo que sea esto: "<<>>", ¿no?

¡Que el flujo de biofrikadas no se detenga!

Alex.

Vary Ingweion dijo...

Muchas gracias, por todos los comentarios que has dejado también en temas anteriores. Me gusta que la gente renueve el blog de este modo, de vez en cuando.

Ante tu pregunta sobre las comillas, desde un Mac la combinación de teclas son cmd+Mays+´ para abrir (la de la llave de apertura) y cmd+Mays+ç para cerrar. Supongo que en Windows será igual, pero con la tecla ctrl en vez de cmd.

Antonio Villalba dijo...

Te comento, estoy operado dos veces de admigalas y por defecto tengo para siempre faringitis crónica y sequedad en la garganta lo que me produce grandes épocas de tos improductiva, no hay jarabe ni pastilla que me alivie al 100% la tos , voy a la farmacia y después de contarle el caso me responde la farmacéutica no va haber nada que te alivie del todo tu tos por las circunstancias que tienes, pero tenemos un jarabe homeopatico que vendemos mucho para aliviar los problemas de tos tanto con moco como improductiva añade la licenciada en farmacia, esto es homeopatico aquí en España hay cierto escepticismo pero en Alemania la homeopatía se receta incluso por el medico de familia, ok me lo llevo y al cabo de dos frascos va desapareciendo la tos, pregunta
¿ esta loca la farmacéutica al animarme a tomar algo que no vale para nada , aun sabiendo que mi problema es difícil de solucionar?, ¿ están locos los alemanes, que recetan hasta en su seguridad social productos homeopatícos sabiendo que es lo mismo que tomar agua ?, ¿estoy loco yo que tomando algo que en teoría no funciona me esta reportando una solución a mi problema crónico?.
un gallego diría parece cosa de meidas.....Saludos

Vary Ingweion dijo...

Hola, Antonio, bienvenido.

Vamos a ver si consigo responder a tus preguntas. Antes de hacerlo, voy a intentar explicarte lo que ha ocurrido.

Cuando escucho el atronador ruido de cascos al galope pienso en caballos, no en unicornios. Lo que quiero decir con esto, es que hay explicaciones naturales, lógicas y válidas, y que no son necesarias explicaciones fantásticas.

Y se me ocurren varias opciones que hayan podido ocurrir con tu caso particular.

1. Otra cosa te está curando. ¿Sólo te estás tomando ese jarabe o estás tomando algo más? Si te estás tomando otro producto, es posible que te esté haciendo efecto. Recuerda, tal vez no hay nada que pueda hacerte un efecto al 100%, pero un 90% es menos de un 100%, y es una mejoría muy significativa. En este caso, no te estás curando por el jarabe homeopático, sino por consumir un fármaco real.

2. No es homeopatía. Tal vez el jarabe que tomas realmente no es homeopático (aunque esté etiquetado como tal). El límite de concentración a partir de la cual un producto puede ser considerado es de 4DH, o 2CH, que viene siendo lo mismo. Si el jarabe que estás tomando tiene los principios activos a mayor concentración que la citada, no es en realidad un producto homeopático. Si tiene principios activos a una concentración aceptable (es decir, no es homeopático) sí que puede funcionar. Pero claro, ya no es homeopatía. Esto lo puedes comprobar en el envase del medicamento.

3. Remisión espontánea. En ocasiones, las enfermedades remiten sin tener una explicación clara de por qué. Puede ocurrir por una infinidad de motivos, la alimentación, los hábitos de vida, cambios en el metabolismo, etc. Si ese es el caso, te curarías igual con jarabe o sin el.

4. Placebo. Es muy probable que ese jarabe esté produciendo un efecto placebo sobre ti. Para saber si es un efecto placebo, lo que necesitamos es realizar un ensayo clínico: buscar un grupo de personas numeroso que tengan la misma dolencia, y hacer dos grupos; a uno de ellos tratarlo con el jarabe y al otro con un producto inocuo (placebo) sin saber, ni los enfermos ni el investigador, quién recibe placebo y quién el jarabe. Si hay diferencias significativas entre la mejoría de unos y de otros, entonces es que el jarabe funciona.

Pero la realidad es que ningún producto homeopático ha demostrado funcionar mejor que un placebo.

Ahora las respuestas a tus preguntas...
Esa farmacéutica puede tener dos opciones... o bien ella ignora lo que es en realidad la homeopatía, y realmente cree que la homeopatía funciona, y por tanto, te recomendaba ese jarabe de buena fe, pero ignorante, o bien sabe muy bien que la homeopatía no es más que un timo, y solo ha hecho un negocio.

Sobre el asunto de los alemanes,... los políticos raras veces hacen caso de los científicos.

Si en realidad ese jarabe que estás tomando es homeopático de verdad, el efecto que te está haciendo es exactamente el mismo que el que te puede hacer un vaso con agua y azúcar.

Unknown dijo...

Buenos días Vary, me gustaría dejarte la definición que tienen los colegios oficiales de Farmacéuticos sobre la fitoterapia y cuya página cuelgo aquí para quien quiera saber más del tema(http://www.portalfarma.com/Profesionales/campanaspf/categorias/Paginas/introduccionalafitoterapia.aspx)

"La Fitoterapia es la ciencia que estudia la utilización de los productos de origen vegetal con finalidad terapéutica, ya sea para prevenir, para atenuar o para curar un estado patológico."

Como veis, para los farmacéuticos sí es una ciencia.

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