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lunes, 11 de noviembre de 2013

Organismos transgénicos: ¿Los buenos o los malos? (2)

Continuación del artículo «Organismos transgénicos: ¿... u organismos genéticamente modificados?»

Pero los organismos transgénicos son malos, ¿no?

Depende.

Por un lado, que algo sea bueno o malo depende únicamente del punto de vista; el bien y el mal son conceptos puramente subjetivos. Vamos a definir, en este caso particular, que malo es aquello que perjudica a la salud, y bueno aquello que en las dosis normales, es saludable. Tenemos siempre que recordar que el veneno lo hace la dosis, y que diez gramos de mentol, por ejemplo, son extremadamente tóxicos. Hablaremos siempre de una dosificación normal.

Si yo aíslo los genes que producen las enzimas que se encargan de la síntesis de la (2S)-2-propilpiperidina, también llamada coniína o cicutina—un alcaloide neurotóxico que podemos encontrar en la cicuta— y se los introduzco en la parte del genoma que se expresa en el fruto del tomate, sin duda alguna las células de ese tomate fabricarán esas enzimas, y si presentan el sustrato químico adecuado,  esas enzimas se encargarán de fabricar el alcaloide en cuestión.
(2S)-2-propilpiperidina. (wikipedia)

Tendremos un tomate que fabrica la principal toxina de la cicuta. Una joya. Depende de la cantidad de coniína que fabrique nuestro tomate, si una persona se lo comiera, como mínimo sufriría una intoxicación, y probablemente moriría. Además, el sabor del tomate cambiaría. 

Sin embargo, nada hay de negativo que un arroz presente vitamina A. Como siempre, depende de la cantidad que fabrique, obviamente. Pero si la síntesis fuera, por poner un ejemplo, del 20% de la cantidad diaria recomendada de vitamina A por cada 100 gramos de arroz seco, entonces estamos ante todo un lujo de la nutrición. Un alimento que cubre una necesidad bastante interesante.

También me gustaría que algún diabético opinara sobre lo buena o mala que es la insulina de origen transgénica. Antes de que existiera, se utilizaba insulina de cerdo.

Además, todos los OT deben superar una serie de controles de calidad y de seguridad que son muy estrictos. Si un OT no supera esos controles, no puede salir al mercado. Se quedará en el laboratorio, y probablemente se utilizará para buscar en qué ha fallado y de qué modo se puede mejorar, y también para evitar que los siguientes productos también fallen. De modo que tan solo aquellos OT que superan los pertinentes controles de seguridad y calidad son los que salen al mercado, los que —en función de las normativas vigentes— se pueden cultivar y consumir.

Un producto de origen transgénico.
Si no los queréis, las donaciones
están arriba a la izquierda.
Hablando de normativas vigentes. En España no se permite el uso de OT para el consumo humano (aunque yo aún no me explico por qué motivo). Sin embargo, sí que se permite como alimento para el ganado, para uso médico, y para otros curiosos usos como el de la fabricación de los billetes de la moneda Euro. Así es, todos los billetes de Euro llevan en su composición algodón transgénico.

Si queréis más información sobre el asunto del uso de organismos transgénicos y su seguridad alimentaria, os enlazo esta tabla, sacada del blog 1/4 de ambiente.

Pero los OT producen daño al medio ambiente

Este es otro mito. 

En primer lugar, toda la agricultura, sea la que sea, produce un daño medioambiental. Puede ser mayor o menor, pero siempre hay un daño. Eso es de cajón. La agricultura no puede ser ecológica (como dije, ya hablaremos de esto). Lo que sí que puede hacerse es buscar un método que provoque el menor daño posible. Pero eso no depende del producto per se —que sea transgénico, híbrido, seleccionado o poliploide—, sino de la técnica que se utilice.

Sea cual sea el producto, si se utiliza con irresponsabilidad, se corre el riesgo de que el organismo «escape» del cultivo y se asilvestre. Si hay mala suerte, se naturalizará, y si hay muy muy mala suerte, se convertirá en un organismo invasor. Y esto puede pasar con cualquier tipo de organismo; un organismo transgénico no tiene más ni menos posibilidades que un seleccionado.

Salvo que controlemos la reproducción del OT desde su propio genoma.

Por ejemplo. Si al OT le inducimos que no pueda dar una descendencia fértil, es decir, que las semillas que de la planta no sean fértiles, ni que otros propágulos como los granos de polen puedan fertilizar a otras plantas, nos quitamos un problema de encima. Ya no hay riesgo de que escape. Sigue habiendo un riesgo por competencia de variedades —ya que la planta silvestre que se hibride con el OT no podrá dar descendencia— pero ese riesgo es muy inferior al anterior, y además sólo ocurre en lugares donde se cultive una especie verdaderamente autóctona.

Claro, existe otro problema. Dado que las plantas no pueden fabricar semillas fértiles, es necesario que el laboratorio en cuestión fabrique año tras año, nuevos lotes de la planta, con el consiguiente gasto de dinero, y el agricultor tendrá que comprarlas también, año a año. Aunque, que quede claro que NADIE obliga al agricultor a comprar una u otra semilla, y si no es así, ese problema no es de los OT, sino un problema político y social que nada tiene que ver.

Otro punto, por ejemplo, el de los transgénicos que sintetizan la proteína Cry, de antes. Si mi planta sintetiza su propia proteína Cry, yo no tengo que echarla al cultivo —ahorro de dinero—, y además, la toxina se queda en la planta y no se dispersa por el cultivo. Si por el contrario, yo tengo que verter el pesticida sobre el cultivo, el agua se llevará por arrastre las bacterias —que seguirán sintetizando la toxina— a otros lugares, que se reproducirán... ¿no es una forma de contaminar, esa?

Hemos visto que los OT no solo no son más perjudiciales para el medio ambiente que otras variedades, sino que, según los casos, pueden ser incluso más seguros. Pero eso no es todo.

Hay otros OT que se han creado con una simple misión: mejorar el estado medioambiental.

Existen plantas que han sido modificadas para ser capaces de retener metales pesados en sus tejidos, lo que nos facilita la ardua tarea de limpieza tras un desastre por vertidos, dejando el suelo limpio. Las plantas recogen los metales pesados, y nosotros solo tenemos que recoger las plantas y luego destruirlas adecuadamente —tarea mucho más sencilla que limpiar el suelo directamente—. 

También existen bacterias transgénicas que, literalmente, se alimentan de petróleo; aunque aún se encuentran en fase de investigación, estas bacterias serían especialmente útiles en la lucha contra las mareas negras; y cuando se acaba el petróleo, se acabó la comida: mueren de forma natural, pasando directamente a la cadena trófica.


Continuará...

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